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Enseñanzas

 

de

 

San Josemaría

 

 

 

     

 

  

 

                 Muchas familias le visitaban el Roma

 

 

 

En la vida ordinaria

 

«Desde 1928 comprendí con claridad que Dios desea que los cristianos tomen ejemplo de toda la vida del Señor. Entendí especialmente su vida escondida, su vida de trabajo corriente en medio de los hombres: el Señor quiere que muchas almas encuentren su camino en los años de vida callada y sin brillo».

El cristiano corriente puede buscar la santidad a través de las circunstancias ordinarias de su vida y de las actividades que desarrolla. «La vida ordinaria puede ser santa y llena de Dios». Y en esa vida de cada día el cristiano ejercita todas las virtudes: la fe, la esperanza y la caridad, y las virtudes humanas, como la generosidad, la laboriosidad, la justicia, la lealtad, la alegría, la sinceridad, etc. También ejercitando esas virtudes, el cristiano imita a Jesucristo. «El valor sobrenatural de nuestra vida no depende de que sean realidad las grandes hazañas que a veces forjamos con la imaginación, sino de la aceptación fiel de la voluntad divina, de la disposición generosa en el menudo sacrificio diario».

Entre las realidades ordinarias sobre las que un cristiano corriente debe edificar su santificación y a las que debe dar, por tanto, una dimensión cristiana se cuentan —para la mayoría de las personas— el matrimonio y la familia. «El matrimonio no es, para un cristiano, una simple institución social, ni mucho menos un remedio para las debilidades humanas: es una auténtica vocación sobrenatural».
 


De san Josemaría
Homilía
La grandeza de la vida corriente
Homilía
El matrimonio vocación cristiana
Homilía
Vivir cara a Dios y cara a los hombres

 

 

 

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