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Dios es Padre
Nuestro Señor ha venido a traer la paz, la buena nueva, la
vida, a todos los hombres. No sólo a los ricos, ni sólo a los pobres. No
sólo a los sabios, ni sólo a los ingenuos. A todos. A los hermanos, que
hermanos somos, pues somos hijos de un mismo Padre Dios. No hay, pues, más
que una raza: la raza de los hijos de Dios. No hay más que un color: el
color de los hijos de Dios. Y no hay más que una lengua: ésa que habla al
corazón y a la cabeza, sin ruido de palabras, pero dándonos a conocer a
Dios y haciendo que nos amemos los unos a los otros.
Es Cristo que pasa, 106
Todos hemos de hablar la misma lengua, la que nos enseña nuestro Padre que
está en los cielos: la lengua del diálogo de Jesús con su Padre, la lengua
que se habla con el corazón y con la cabeza, la que empleáis ahora
vosotros en vuestra oración. La lengua de las almas contemplativas, la de
los hombres que son espirituales, porque se han dado cuenta de su
filiación divina. Una lengua que se manifiesta en mil mociones de la
voluntad, en luces claras del entendimiento, en afectos del corazón, en
decisiones de vida recta, de bien, de contento, de paz.
Es Cristo que pasa, 13
Descansa en la filiación divina. Dios es un Padre —¡tu Padre!— lleno de
ternura, de infinito amor.
—Llámale Padre muchas veces, y dile —a solas— que le quieres, ¡que le
quieres muchísimo!: que sientes el orgullo y la fuerza de ser hijo suyo.
Forja 331
Los hijos... ¡Cómo procuran comportarse dignamente cuando están delante de
sus padres!
Y los hijos de Reyes, delante de su padre el Rey, ¡cómo procuran guardar
la dignidad de la realeza!
Y tú... ¿no sabes que estás siempre delante del Gran Rey, tu Padre-Dios?
Camino 265
"Padre —me decía aquel muchachote (¿qué habrá sido de él?), buen
estudiante de la Central—, pensaba en lo que usted me dijo... ¡que soy
hijo de Dios!, y me sorprendí por la calle, 'engallado' el cuerpo y
soberbio por dentro... ¡hijo de Dios!"
Le aconsejé, con segura conciencia, fomentar la "soberbia".
Camino 274
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