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Enseñanzas

 

de

 

San Josemaría

 

 

 

   Rezando el Rosario, hacia el Santuario de Torreciudad (1975)

 

 

 

Seguir a Cristo

 

«Hemos de aprender de El, de Jesús, nuestro único modelo —escribe san Josemaría en Amigos de Dios—. Si quieres ir adelante previniendo tropiezos y extravíos, no tienes más que andar por donde El anduvo, apoyar tus plantas sobre la impronta de sus pisadas, adentrarte en su Corazón humilde y paciente, beber del manantial de sus mandatos y afectos; en una palabra, has de identificarte con Jesucristo, has de procurar convertirte de verdad en otro Cristo entre tus hermanos los hombres».

Las enseñanzas de san Josemaría se dirigen hacia un único fin: la identificación con Cristo. Él es el único modelo; el punto de partida y de llegada; el Camino, la Verdad, la Vida; el verdadero amor: el Amor con mayúsculas. Para amarle con plenitud, para identificarse con Él con toda el alma, hay que tratarle con intimidad, hay que esforzarse por caminar a su lado durante la existencia cotidiana como hicieron los Apóstoles en su paso por la tierra.

«Para acercarse al Señor a través de las páginas del Santo Evangelio —se lee en Amigos de Dios—, recomiendo siempre que os esforcéis por meteros de tal modo en la escena, que participéis como un personaje más. Así —sé de tantas almas normales y corrientes que lo viven—, os ensimismaréis como María, pendiente de las palabras de Jesús o, como Marta, os atreveréis a manifestarle sinceramente vuestras inquietudes, hasta las más pequeñas».

 

 

 

 

 

 

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