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Enseñanzas
de
San Josemaría

Se dirige a alumnos,
profesores y amigos de la Universidad de Navarra (1967)
Santificación del trabajo
«Todo
trabajo humano honesto, intelectual o manual, —enseña san Josemaría— debe
ser realizado por el cristiano con la mayor perfección posible
—competencia profesional— y con perfección cristiana —por amor a la
voluntad de Dios y en servicio de los hombres—. Porque hecho así, ese
trabajo humano, por humilde e insignificante que parezca la tarea,
contribuye a ordenar cristianamente las realidades temporales —a
manifestar su dimensión divina— y es asumido e integrado en la obra
prodigiosa de la Creación y de la Redención del mundo: se eleva así el
trabajo al orden de la gracia, se santifica, se convierte en obra de Dios,
operatio Dei, opus dei».
El trabajo —«participación en la obra creadora de Dios»— la actividad
profesional que cada uno desempeña en el mundo, puede ser santificada y
convertirse en camino de santificación. «Al haber sido asumido por Cristo,
el trabajo se nos presenta como realidad redimida y redentora: no sólo es
el ámbito en el que el hombre vive, sino medio y camino de santidad,
realidad santificable y santificadora». Cualquier trabajo honrado
realizado con perfección humana y rectitud, ya sea importante o humilde a
los ojos de los hombres, es ocasión de dar gloria a Dios y de servir a los
demás.
Y «al esforzarnos codo con codo en los mismos afanes con nuestros
compañeros, con nuestros amigos, con nuestros parientes, podremos
ayudarles a llegar a Cristo». Primero, con el ejemplo personal, y después
con la palabra y con el deseo eficaz de contribuir a resolver las
necesidades materiales y los problemas sociales del entorno.
De san Josemaría
Homilía
Trabajo de Dios
Homilía
En el taller de José
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