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Enseñanzas

 

de

 

San Josemaría

 

 

 

 

 

 

           

             Durante un encuentro numeroso en Buenos Aires

 

 

Amor a la libertad

 

«Estamos obligados a defender la libertad personal de todos, sabiendo que Jesucristo es el que nos ha adquirido esa libertad, si no actuamos así, ¿con qué derecho reclamaremos la nuestra? Debemos difundir también la verdad, porque “veritas liberabit vos”. La verdad nos libera, mientras que la ignorancia esclaviza».

Los cristianos son ciudadanos que disfrutan de los mismos derechos y están sujetos a las mismas obligaciones que los otros ciudadanos, sus iguales y en sus actuaciones obran con libertad y con responsabilidad personal, sin pretender involucrar a la Iglesia en sus decisiones ni presentarlas como las únicas congruentes con la fe. «Los cristianos gozáis de la más plena libertad, con la consecuente personal responsabilidad, para intervenir como mejor os plazca en cuestiones de índole política, social, cultural, etcétera, sin más límites que los que marca el Magisterio de la Iglesia».

Esto implica respetar las opiniones y la libertad de los demás. «Yo defiendo con todas mis fuerzas la “libertad de las conciencias” –explica san Josemaría- que denota que a nadie le es lícito impedir que la criatura tribute culto a Dios. Hay que respetar las legítimas ansias de verdad: el hombre tiene obligación grave de buscar al Señor, de conocerle y de adorarle, pero nadie en la tierra debe permitirse imponer al prójimo la práctica de una fe de la que carece; lo mismo que nadie puede arrogarse el derecho de hacer daño al que la ha recibido de Dios».
 


De san Josemaría
Homilía
La libertad, don de Dios
Homilía
Amar al mundo apasionadamente

 

 

 

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