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Enseñanzas
de
San Josemaría
En un encuentro con obreros mexicanos
Unidad de Vida
«Hay una única vida, hecha de carne y espíritu, y ésa es la que tiene que
ser —en el alma y en el cuerpo— santa y llena de Dios».
La amistad con Dios, las ocupaciones cotidianas y el empeño apostólico
personal del cristiano han de saber fundirse y compenetrarse en una
«unidad de vida sencilla y fuerte», expresión habitual de san Josemaría
que sintetiza su profunda comprensión de la existencia cristiana.
Los cristianos, hombres y mujeres que viven en medio del mundo, no deben
«llevar como una doble vida: la vida interior, la vida de relación con
Dios, de una parte; y de otra, distinta y separada, la vida familiar,
profesional y social». Como explicaba el fundador del Opus Dei, «si
vivimos bien la Misa ¿cómo no continuar luego el resto de la jornada con
el pensamiento en el Señor, con la comezón de no apartarnos de su
presencia, para trabajar como El trabajaba, para amar como El amaba?».
Una consecuencia de este modo de vivir es la trascendencia de las pequeñas
cosas que llenan la existencia de una persona corriente a lo largo del
día. «La santidad “grande” está en cumplir los “deberes pequeños” de cada
instante». Son cosas aparentemente pequeñas, por ejemplo, los detalles de
servicio, de amabilidad, de respeto a los demás, el cuidado de las cosas
materiales, la puntualidad, etc., pero cuando se viven por amor de Dios,
esos detalles no son irrelevantes para la vida cristiana. «Hacedlo todo
por Amor. -Así no hay cosas pequeñas: todo es grande. -La perseverancia en
las cosas pequeñas, por Amor, es heroísmo».
De san Josemaría
Homilía
El tesoro del tiempo
Homilía
Vida de fe
Camino, cap.
Cosas pequeñas
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